La edición Black Hole lleva al heredero del cronógrafo que llegó a la Luna en el Apolo 15 a la caja más contenida de su historia moderna, con esfera tratada con pintura Musou y el calibre de cuarzo de alta frecuencia de la casa.
Cuando David Scott volvió al módulo lunar después de la segunda caminata del Apolo 15, encontró que el cristal de hesalita de su Omega Speedmaster Professional se había desprendido. Para la tercera salida, la del 2 de agosto de 1971, se puso el reloj que llevaba en su equipaje personal: un cronógrafo Bulova que la marca le había entregado en privado para que lo probara, y que no figuraba en el equipo certificado por la NASA.

El prototipo que nadie autorizó
Ese reloj acompañó a Scott durante toda la tercera caminata, los dos días siguientes en órbita lunar, el regreso, la reentrada y el amerizaje. Durante décadas se dio por hecho que el respaldo había sido un Waltham, y no fue sino hasta 2014 cuando el propio Scott confirmó que se trataba de un cronógrafo Bulova, el modelo 88510/01. En octubre de 2015 la pieza se remató en RR Auction por 1.625 millones de dólares, y sigue siendo el único reloj usado sobre la superficie lunar que está en manos privadas.
La relación de Bulova con el programa espacial venía de antes y por vías más oficiales: desde 1960 la NASA incorporó la tecnología de diapasón del Accutron a la instrumentación de sus naves, de manera que la marca estuvo en los tableros de las misiones tripuladas mucho antes de llegar a una muñeca sobre la Luna. A bordo del Apolo 15, en cambio, el Bulova viajó por decisión del comandante y no de la agencia.

Nuevas dimensiones: 41 mm después de una década
El relanzamiento moderno del Lunar Pilot llegó hace diez años en una caja de 45 mm, medida que respondía más al gusto de la época que al reloj de 1971 y que dejó fuera a buena parte de los aficionados atraídos por la historia pero no por esas proporciones. Bulova corrigió parcialmente el rumbo con la versión de 43.5 mm, más fiel al original y sin la ventana de fecha que se le había añadido, aunque seguía siendo un reloj grande. Esta edición se reduce a 41.2 mm, dos milímetros y medio menos que la colección vigente, y es la primera vez que el modelo se ofrece en esta medida.
Si la caja de 41 mm se vende bien, cuesta imaginar que Bulova la reserve indefinidamente para una edición limitada de esfera negra. La marca no ha anunciado ninguna otra referencia en este tamaño, de modo que por ahora se trata solo de una posibilidad, pero la caja ya existe y la petición de una medida más contenida lleva diez años repitiéndose entre quienes siguen la colección.

Ficha técnica
| Referencia | 98A335, Archive Series |
| Caja | Acero inoxidable con recubrimiento PVD negro y acabado mate, bisel pulido, 41.2 mm |
| Asas | 20 mm |
| Cristal | Zafiro plano |
| Resistencia al agua | 100 m |
| Esfera | Negra con pintura Musou, escala taquimétrica en tono gris metálico, índices aplicados y agujas grises con Super-LumiNova |
| Subesferas | 1/20 de segundo del cronógrafo a las 3 h, segundero a las 6 h, contador de 60 minutos a las 9 h |
| Movimiento | Bulova NP20, cuarzo de alta precisión, 262 kHz, seis agujas |
| Brazalete | Acero de tres eslabones con el mismo PVD negro, broche desplegable de doble pulsador |
| Peso | 165 g |
| Tirada | 6,000 piezas a nivel global, de las cuales 600 numeradas para México |
| Precio | 1,650 USD |

Pintura Musou y contraste en gris
La pintura Musou de la esfera absorbe, según Bulova, el 99.4 por ciento de la luz que recibe. En la práctica esto significa que bajo casi cualquier iluminación la esfera no devuelve reflejos ni deja ver relieve alguno, y lo que queda a la vista es un fondo plano del que sobresalen los índices. Esos índices aplicados, junto con las agujas y la escala taquimétrica, comparten un tono metálico apagado que sobre un negro convencional se vería deslavado y que sobre este fondo se lee sin esfuerzo.
El acabado tiene dos costos que aparecen en el uso diario. Una esfera de negro absoluto delata cada partícula de polvo bajo luz directa, y el Super-LumiNova gris brilla menos que uno blanco o verde cuando no hay ninguna otra fuente de luz. A eso se suma una inconsistencia de la propia marca: el sitio estadounidense atribuye a la pintura una absorción del 99.4 por ciento y el mexicano, para la misma referencia, dice 98. Hasta que Bulova aclare cuál corresponde al 98A335, ambas cifras merecen reserva.

El calibre NP20 y la herencia del diapasón
El NP20 es un movimiento de cuarzo, y para buena parte de los aficionados ese dato cierra la conversación. El mecanismo, sin embargo, tiene poco que ver con el de un cuarzo común: mientras un oscilador convencional vibra a 32,768 hercios, el cristal del NP20 lo hace a 262,144, ocho veces más rápido, gracias a una geometría de tres puntas en lugar de las dos habituales.
Un oscilador que vibra más rápido divide el segundo en más fracciones, de modo que cada desviación individual pesa proporcionalmente menos sobre la marcha total; además, un cristal de mayor frecuencia es menos sensible a los cambios de temperatura y los golpes, que son las dos causas habituales de que un cuarzo económico se atrase. El efecto se nota en dos detalles: la aguja del cronógrafo barre en lugar de saltar, comportamiento que suele asociarse a los movimientos mecánicos, y la medición llega hasta un vigésimo de segundo, con la subesfera de las 3 h saltando a su posición cuando se detiene el conteo. Bulova no publica una tolerancia oficial para este calibre; la prensa especializada la sitúa en el orden de un minuto al año, cifra que la marca no ha confirmado.
El planteamiento no es nuevo en la casa. El diapasón del Accutron de 1960 vibraba a 360 hercios, unas ciento cincuenta veces más rápido que una rueda de balance mecánica, y esa idea de ganar precisión subiendo la frecuencia es la misma que sostiene al NP20 sesenta y seis años después. El logotipo de Bulova sigue siendo un diapasón, y en esta referencia aparece grabado en el cierre del brazalete.

Disponibilidad en nuestra región
En México la pieza se vende directamente en bulova.com/mx, con 600 unidades numeradas asignadas al país, precio de 32,500 pesos con IVA incluido y envío sin costo. Descontado el impuesto, esa cifra equivale al precio de lista estadounidense, de modo que traerlo desde Estados Unidos no supone ningún ahorro y deja al comprador sin garantía atendida en el país. Para Colombia, Argentina y España el panorama es menos claro: no está confirmado que la asignación de 600 piezas aplique fuera de México, la tienda mexicana no envía al extranjero y la vía realista pasa por el sitio estadounidense, con los aranceles e impuestos de cada país sumándose a los 1,650 dólares de lista.
El veredicto de ORELO
El Lunar Pilot Black Hole está pensado para el coleccionista que prioriza la procedencia documentada por encima del tipo de mecanismo y que lleva una década esperando esta caja. La historia del Apolo 15 no la puede reclamar ninguna otra marca; los 41.2 mm corrigen el problema de proporciones que arrastraba la colección desde su relanzamiento, y el NP20 entrega la exactitud que se le debe pedir a un cuarzo. A un precio de 1,650 dólares hay algunas opciones de cronógrafos mecánicos en el mercado, y quien prefiera este tipo de calibre hará bien en mirarlas primero. Para todos los demás, esta es la versión más redonda que ha tenido el Lunar Pilot desde que volvió al catálogo.




