
Christopher Ward agrega a la familia Loco el C1 Loco Classic, finalista del GPHG
El Christopher Ward C1 Loco Classic aloja el calibre CW-003, con seis días de reserva y el volante visible en la esfera, en una caja redonda de estilo clásico.

El Christopher Ward C1 Loco Classic aloja el calibre CW-003, con seis días de reserva y el volante visible en la esfera, en una caja redonda de estilo clásico.

La casa de Bristol, refundada en 2016, lleva el código de etiqueta del esmoquin a su reloj rectangular, con una esfera de ónix negro pulido y un círculo de laca blanca.

El Nezumi Voiture VM2, versión automática del cronógrafo con el que la marca sueca se inició en la relojería en 2015, tiene calibre Peacock y 12.9 mm de grosor.

El Trematic Archivio Uno Ref. 502 Mark II, un automático de vestir de 38 mm de la casa ginebrina relanzada en 2022, lleva la versión sin fecha del Sellita SW200-1.

La marca de Montreal, creada por tres coleccionistas, presenta un reloj de exploración con caja y brazalete de acero endurecido, el tratamiento que también lleva su reloj de buceo Marinor.

La segunda generación sustituye el calibre suizo por un Miyota japonés que permite cambiar de huso horario sin detener el reloj, y duplica la resistencia al agua hasta los 200 metros.

El Mantis, primera edición especial del 02SERIES Gen2, se vende solo el 1 de septiembre entre las 15:00 y las 24:00 hora británica, antes de quedar descontinuado para siempre.

El recubrimiento japonés absorbe el 99.4% de la luz visible y obliga a una construcción tipo sándwich. Cien piezas a 1,195 dólares, agotadas en minutos.

Desde 2019, ningún reloj de la marca francesa llevaba fechador. El primero que lo lleva cuesta cien euros más que el modelo que la hizo conocida, y los dos siguen en catálogo.

El festival ocupa sus tres tiendas el 19 y 20 de septiembre. Los siete relojes se venden en línea un solo día, y cinco de ellos cuestan menos de 2,000 dólares.