Baltic estrena el Aquascaphe GMT MK-II con ajuste independiente de la hora local

La segunda generación sustituye el calibre suizo por un Miyota japonés que permite cambiar de huso horario sin detener el reloj, y duplica la resistencia al agua hasta los 200 metros.

Baltic presentó el Aquascaphe GMT en 2020, y durante seis años fue una de las respuestas obvias cuando alguien preguntaba por un GMT asequible: reloj de buceo de proporciones contenidas, estética de los sesenta, calibre suizo Soprod C125 y un precio que las marcas establecidas no igualaban.

El relevo llegó a principios de septiembre con el mismo nombre y la misma silueta, pero con otro calibre dentro. La diferencia se aprecia al bajar del avión: el Aquascaphe GMT MK-II permite llevar la aguja de horas al huso nuevo mientras el resto del reloj sigue funcionando, cuando la generación anterior obligaba a detenerlo y volver a ponerlo en hora.

© Baltic

Ficha técnica

ModeloAquascaphe GMT MK-II, en cuatro versiones: Blue, Red, Grey y Green
CajaAcero inoxidable 316L, 39.5 mm de diámetro
Grosor13.8 mm (12 mm sin el cristal)
Asa a asa47 mm
Ancho de asas20 mm
BiselBidireccional de 48 clics, escala de 24 horas, disco de zafiro
CristalZafiro de doble domo con tratamiento antirreflejo interno
EsferaNegro brillante, índices con Super-LumiNova BGW9
AgujasFacetadas y luminiscentes, con aguja GMT central
FechaVentana a las 6 h, con disco al tono de la esfera
CoronaRoscada, con protector
MovimientoMiyota 9075, automático, GMT de viajero
Frecuencia28,800 alternancias por hora (4 Hz)
Rubíes24
Reserva de marcha42 horas
Precisión declaradaDe -10 a +30 segundos por día, según Miyota
Resistencia al agua200 m (20 ATM)
Correa y brazaleteCaucho vulcanizado FKM, brazalete de acero de granos de arroz o de eslabón plano, con barras de liberación rápida
Precio850 euros en caucho; 915 euros en brazalete
DisponibilidadColección permanente; primeros envíos a mediados de septiembre de 2026

Una nueva caja más hermética y ligeramente más grande

La caja creció de 39 a 39.5 milímetros de diámetro y de 13 a 13.8 de grosor. El asa a asa se mantuvo en 47 milímetros, que es la medida que define si un reloj se apoya bien sobre la muñeca, de modo que la pieza ocupa la misma superficie que antes y lo que aumentó fue la altura. El crecimiento tiene explicación: la resistencia al agua pasó de 100 a 200 metros, la corona estrena protector y las asas son más anchas.

Aun así, 13.8 milímetros son muchos en un reloj de buceo de 39.5, y se notan al usarlo. El bisel duplicó los clics, de 24 a 48, así que la escala de 24 horas se alinea con el doble de finura. El lume cambió del Super-LumiNova C1 al BGW9, de color azul, y las agujas se rediseñaron con facetas sobre la misma esfera negra brillante de siempre.

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El calibre Miyota 9075

El Soprod C125 de la primera generación era un GMT de oficina, o de tipo caller: la aguja de 24 horas se ajustaba por separado, mientras que la de horas local se movía siempre junto al minutero. Servía para vigilar el horario de una oficina en Madrid desde Ciudad de México sin tocar la hora principal, y de ahí viene el nombre. La incomodidad llegaba al viajar. Para pasar de las nueve de Madrid a la una de Ciudad de México había que sacar la corona hasta el tope, con lo que el segundero se detenía, mover horas y minutos juntos y, al soltar la corona, volver a sincronizar los segundos contra alguna referencia.

El Miyota 9075 intercambia los papeles de esas dos agujas. La corona tiene una posición intermedia desde la cual la aguja de horas salta de una en una, hacia adelante o hacia atrás, mientras el minutero y el segundero siguen corriendo y la aguja de 24 horas se queda marcando la hora de casa. Cambiar de huso deja de ser un reajuste completo y pasa a ser un gesto de tres segundos, que se hace de pie en la fila del control de pasaportes.

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El cambio de calibre también tiene una desventaja, y aparece en la precisión declarada. Miyota especifica para el 9075 un margen de entre -10 y +30 segundos por día, un rango amplio, y es el único apartado en el que la segunda generación no mejora a la primera. A cambio, Baltic obtuvo la complicación que el reloj llevaba seis años necesitando. En una pieza que se compra para cruzar husos horarios, treinta segundos de desviación al día molestan menos que detener el reloj en cada aeropuerto. La misma solución mecánica está detrás del Traska Venturer GMT, otra microbrand que ofrece esta complicación por menos de mil dólares.

Disponibilidad en nuestra región

Baltic vende directo desde Francia y envía a casi todo el mundo mediante DHL, con entrega en tres a cinco días y envío gratuito a partir de 80 euros de compra. La página de distribuidores de la marca lista 23 ciudades y ninguna está en España ni en Latinoamérica, de modo que la compra en línea es la única vía real para el lector de la región.

El precio de lista es de 850 euros con correa de caucho y 915 con brazalete de acero. Según los datos publicados por Monochrome, la generación anterior partía de 920 euros, así que la nueva llega por debajo del modelo al que sustituye, algo poco frecuente en una industria que suele subir precios en cada actualización.

© Baltic

En España la cuenta es sencilla, porque al tratarse de una venta dentro de la Unión Europea la marca incluye los impuestos al momento de la compra. Fuera de la Unión Europea, los impuestos y aranceles no están incluidos, DHL los cobra antes de entregar el paquete y la propia marca reconoce que no puede anticipar el monto. En México ese recargo suele rondar el 36 por ciento sumando IVA y arancel, cifra aproximada que conviene confirmar con la agencia aduanal antes de comprar.

La garantía de dos años la cubre el taller de Baltic en Francia, y como en la región no hay punto de servicio, cualquier reparación implica mandar el reloj a Europa y pagar el envío. En un reloj de 850 euros, ese gasto eventual pesa tanto como el arancel.

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El veredicto de ORELO

El Aquascaphe GMT MK-II corrige la única objeción seria que arrastraba la primera generación, y llega además con el doble de resistencia al agua, mejor lume y un bisel más preciso. A 850 euros, hay pocas maneras más baratas de tener un GMT de viajero con bisel y cristal de zafiro y hermeticidad de 200 metros, y para quien cruza husos horarios varias veces al año, eso importa más que el origen suizo del movimiento. Quien viaje poco y busque la mayor precisión posible por ese dinero encontrará mejores candidatos entre los automáticos suizos del mismo rango.

Un GMT siempre se asocia con la imagen del ejecutivo que cruza el Atlántico, pero en el mundo hispanohablante, la segunda aguja rara vez indica la hora local en una sala de juntas. En cambio, señala la de nuestra casa en Guadalajara, Cali o Buenos Aires y la hora adecuada para llamar allí.

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