Blancpain recupera el Bathyscaphe de 1968 para conmemorar sus 70 años de historia

La pieza civil que nació como hermana discreta del Fifty Fathoms militar regresa en una edición limitada de 300 ejemplares inspirada en el diseño más recordado de la colección.

El 26 de agosto de 1953, en el mar Tirreno, Jacques Piccard piloteó el batiscafo Trieste hasta 3,150 metros de profundidad, un récord para la época. Diez días después, el 5 de septiembre, Jean-Jacques Fiechter, entonces director general de Blancpain y buzo apasionado, registró ante la Oficina de Comercio de Suiza un nombre nuevo para la marca: Bathyscaphe, en honor a ese tipo de sumergible.

Fiechter no fabricaba sumergibles, fabricaba relojes. Un año antes había creado, junto al capitán francés Bob Maloubier, el Fifty Fathoms: el reloj de buceo profesional de Blancpain, presentado oficialmente en 1953. El nombre Bathyscaphe que registró ese mismo año no se convertiría en un reloj hasta tres años después, en 1956.

© Blancpain

El contexto histórico

El Fifty Fathoms nació por encargo directo. Maloubier dirigía una unidad de buzos de combate de la Marina francesa, los Nageurs de Combat, y necesitaba un instrumento confiable bajo el agua: resistente, legible y con un bisel giratorio para calcular tiempos de inmersión. Fiechter, que buceaba por afición, entendía el problema desde la práctica y no solo desde el diseño. Ese reloj, el Fifty Fathoms, se considera hoy dentro de la comunidad relojera como uno de los primeros relojes de buceo modernos, meses antes de que el Submariner de Rolex llegara al mercado. Medía poco más de 41mm, una caja voluminosa para su época, pensada para sobrevivir misiones militares, no para el uso diario.

Ese mismo 1953, mientras Blancpain terminaba de definir el Fifty Fathoms, Auguste Piccard y su hijo Jacques llevaban al sumergible Trieste a profundidades que nadie había alcanzado, un camino que culminaría en 1960 cuando Jacques Piccard y el oficial estadounidense Don Walsh tocaron el fondo de la fosa de las Marianas. Fiechter tomó el nombre inspirado en ese sumergible, cargado de exploración y récords, para bautizar Bathyscaphe. Todavía no era el nombre de un reloj: era una promesa de lo que vendría después.

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El reloj y su momento

Esa promesa se cumplió en 1956, cuando el Bathyscaphe llegó al mercado como el hermano civil del Fifty Fathoms: una caja de apenas 35mm, más delgada, pensada para lo que la industria llamaba entonces «skin diving», el buceo recreativo con esnórquel o equipo ligero, y no para comandos militares. Menos técnico y más discreto que el Fifty Fathoms, el Bathyscaphe era un reloj que se podía usar en la calle sin llamar la atención de nadie.

De todas las versiones que tuvo el Bathyscaphe entre los años cincuenta y setenta, la de 1968 quedó como la más recordada. Blancpain la describe hoy como la que mejor resume las proporciones equilibradas y la elegancia contenida que definen a la colección: cristal de plexiglás, bisel bidireccional de acero pulido, inserto de hesalite negro y esfera gris con acabado solar. A diferencia del Fifty Fathoms de la época, pensado para sobrevivir bajo presión militar, este Bathyscaphe de 1968 tenía incluso el fondo de caja cerrado: no había necesidad de mostrar nada, el reloj solo tenía que funcionar.

Con el tiempo, ambos relojes terminaron bajo el mismo techo. Hoy Blancpain vende el Bathyscaphe como parte de la colección Fifty Fathoms, no como una línea aparte. «Fifty Fathoms no es un único modelo, sino toda una familia. Y uno de los relojes más importantes de esa familia es el Bathyscaphe», resume Marc A. Hayek, presidente y CEO de Blancpain, en el comunicado que acompaña esta edición de aniversario.

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El reloj hoy

Setenta años después de que Fiechter registrara ese nombre, Blancpain reproduce el Bathyscaphe de 1968 casi al milímetro. La nueva referencia 5903-1110-63A conserva el diámetro original de 37.4mm, aunque crece a 12.3mm de grosor para alojar una resistencia al agua de 300 metros (30 bar), muy por encima de lo que ofrecía el modelo de los años sesenta. El bisel sigue siendo de acero, pero ahora es unidireccional, con un inserto de cerámica y numerales lacados que sustituye al hesalite negro original para ganar durabilidad y legibilidad. El cristal de zafiro tipo glass box recupera la curva del plexiglás vintage.

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A diferencia del Bathyscaphe de 1968, que tenía el fondo de caja cerrado, esta versión lo hace en zafiro para mostrar el calibre 1150: movimiento de manufactura propia, con doble barrilete, espiral de silicio y 100 horas de reserva de marcha. La masa oscilante calada, de oro de 18 quilates, está inspirada en el diseño del rotor del Fifty Fathoms original, no en el del propio Bathyscaphe, otro punto donde se cruzan los dos relojes de la familia.

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Referencia5903-1110-63A
CajaAcero pulido, 37.4 mm × 12.3 mm, 46.5 mm entre asas
BiselUnidireccional, inserto de cerámica con numerales lacados
CristalZafiro tipo glass box, inspirado en el plexiglás original
Fondo de cajaZafiro (el original de 1968 lo tenía cerrado)
Hermeticidad300 metros (30 bar)
EsferaGris «meteor», acabado solar, índices aplicados en oro blanco de 18k con Super-LumiNova de tono vintage
MovimientoCalibre 1150, manufactura Blancpain, automático, doble barrilete, espiral de silicio
Reserva de marcha100 horas
Frecuencia21,600 vph (3 Hz)
CorreaPiel de becerro marrón chocolate, hebilla de acero
EdiciónLimitada a 300 piezas numeradas
PrecioCHF 13,800

Cada pieza se entrega numerada, en un estuche Peli resistente al agua y con cinco años de garantía.

En la región, Blancpain no tiene la misma presencia de boutiques que otras marcas del Swatch Group. España cuenta con una boutique oficial en Madrid y con distribuidores autorizados como Rabat en Barcelona y otras ciudades. En Latinoamérica no se confirmó una boutique propia de la marca; el camino más directo para acceder a esta pieza, dada su tirada de solo 300 unidades a nivel mundial, es contactar al servicio de clientes de Blancpain o a la boutique de Madrid, que sí puede gestionar envíos internacionales. No es un reloj pensado para encontrarse en el mostrador de cualquier joyería, sino para quien ya sabe exactamente qué está buscando.

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Diez días después de que un sumergible alcanzara una profundidad récord, Blancpain registró el nombre Bathyscape. Setenta años más tarde, ese nombre reaparece en un reloj reservado para solo 300 coleccionistas. Entre el Trieste y esta caja de acero pulido de 37,4 mm hay una distancia inmensa, pero permanece la misma ambición: llegar más hondo.

Quizá este reloj nunca se acerque a aquellas profundidades. Tampoco lo necesita. Basta con que nos recuerde por qué aquel nombre merecía existir.

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