El Pepsi que Rolex acaba de borrar del catálogo: historia y consecuencias del GMT más famoso del mundo

Durante ocho años fue el reloj de acero más deseado del planeta. El 14 de abril de 2026, Rolex lo retiró sin anuncio oficial. Esta es la historia completa del GMT-Master II “Pepsi”, desde los pilotos de Pan Am hasta el mercado secundario en ebullición.

El 14 de abril de 2026, un martes en Ginebra, el sitio web de Rolex amaneció con un agujero. Donde antes aparecía la referencia 126710BLRO —el GMT-Master II de bisel rojo y azul, apodado “Pepsi” desde hace décadas— había silencio. Sin comunicado de prensa. Sin despedida editorial. Solo ausencia. En cuestión de horas, los grupos de coleccionistas en todo el mundo comenzaron a confirmarlo: el reloj deportivo de acero más buscado de la última década había dejado de fabricarse.

Así actúa Rolex cuando toma sus decisiones más importantes: sin palabras.

Lo que esa desaparición silenciosa puso fin a más de setenta años de historia. Desde la cabina de un avión a 30,000 pies sobre el Atlántico hasta las vitrinas de distribuidores autorizados con listas de espera de años. Desde un bisel de aluminio que cambiaba de color con el tiempo hasta una hazaña técnica en cerámica que tardó once años en materializarse. Esta es la historia del GMT-Master “Pepsi” —y de lo que sucede cuando Rolex decide que ya es suficiente.

El origen: una aerolínea, un problema y dos zonas horarias

A mediados de la década de 1950, Pan American World Airways era la aerolínea de largo alcance más importante del mundo. Sus pilotos inauguraban rutas transoceánicas que exigían algo que ningún reloj de la época hacía bien: leer simultáneamente dos husos horarios. El tiempo del origen y el tiempo del destino. La hora en Nueva York y la hora en Lisboa.

Rolex desarrolló una solución junto a Pan Am: el GMT-Master, introducido con la referencia 6542. Un reloj con una cuarta aguja —la aguja GMT— que señalaba las 24 horas del día sobre un bisel giratorio de dos colores. El rojo marcaba las 12 horas del día; el azul, las 12 de la noche. No era decoración: era función pura. Un piloto podía saber de un vistazo si en su ciudad de origen era mediodía o medianoche.

Que ese bisel bicolor recordara el logo de una bebida refrescante fue una coincidencia que la historia convirtió en identidad permanente.

La travesía de las referencias: setenta años de evolución

Durante más de cinco décadas, el “Pepsi” evolucionó sin perder su esencia. La referencia 1675 estuvo en catálogo durante más de veinte años —un tiempo inusual para cualquier reloj, evidencia de que la demanda sostenida no requería actualizaciones forzadas. En 1981, la 16750 incorporó el ajuste rápido de fecha. En 1989, la 16710 llegó con cristal de zafiro, sustituyendo el acrílico que envejecía.

Eran relojes diseñados para trabajar, no para adornar. Sus biseles de aluminio absorbían el uso, los golpes, el sol de distintos continentes. La patina no era un defecto: era evidencia. Los ejemplares originales bien conservados de esas referencias alcanzan hoy entre 15,000 y 27,000 EUR en Chrono24 (esto es aproximado, verifica precios actuales antes de comprar).

El problema llegó en 2007. Rolex migró el GMT-Master II a biseles Cerachrom —cerámica de alta dureza, prácticamente inrayable, con colores que no se decoloran con el tiempo. La mejora técnica era indiscutible. El problema: producir el bicolor rojo-azul en cerámica resultó técnicamente irresoluble con la tecnología disponible. El “Pepsi” desapareció del acero. Los coleccionistas esperaron, sin fecha.

La espera duró once años.

En 2013 llegó una solución parcial: Rolex logró el bicolor cerámico en azul y negro. Nació el “Batman” (ref. 116710BLNR). Al año siguiente, en 2014, apareció el Pepsi cerámico —pero solo en oro blanco (ref. 116719BLRO), materializando el acceso únicamente a quienes podían absorber ese premium. Para el acero, el rojo cerámico seguía siendo un reto sin resolver.

Baselworld 2018: el regreso del reloj más esperado

El 23 de marzo de 2018, en Baselworld, Rolex presentó la referencia 126710BLRO: el Pepsi de acero con bisel Cerachrom. Primer Pepsi de acero en once años. La reacción del mercado fue inmediata —las listas de espera en distribuidores autorizados empezaron a formarse antes de que los primeros relojes llegaran a tienda.

Lo que siguió fue un fenómeno sin precedente reciente en el mercado de relojes deportivos. El MSRP oficial rondaba los 12,400 USD (esto es aproximado); el precio en el mercado secundario superó los 20,000 USD desde el primer año y no volvió a bajar. Por casi ocho años consecutivos, el 126710BLRO cotizó al doble —o más— de su precio de lista. No por unas semanas de especulación: por años enteros, de forma sostenida.

Esa anomalía decía algo importante sobre la naturaleza del reloj. Y algo aún más importante sobre cómo responde Rolex ante ella.

La lógica del retiro: por qué Rolex elimina sus propios iconos

Rolex no emite comunicados explicando sus movimientos de catálogo. Pero hay un patrón reconocible para quien presta atención. En 2020, la marca discontinuó el Submariner “Hulk” (ref. 116610LV) bajo condiciones casi idénticas: lista de espera interminable, precio en segunda mano de dos a tres veces el retail, y una conversación pública que ya no era sobre relojería sino sobre inversión.

La lógica es coherente: cuando un reloj deja de ser un objeto para usarse y se convierte en un instrumento financiero —cuando se habla de él como activo antes que como mecanismo— Rolex lo retira. No porque el reloj esté mal. El 126710BLRO es técnicamente impecable: movimiento calibre 3285, COSC, cerámica de dureza 1250 Vickers. Lo retira porque la conversación en torno a él ya no pertenece al mundo de la relojería.

El mercado secundario hoy: cuando se cierra el grifo

La respuesta fue instantánea. En la primera semana posterior al anuncio, Chrono24 reportó un incremento del 500% en solicitudes de compra para la ref. 126710BLRO. Los precios, que ya rondaban los 22,000–25,000 USD en el mercado secundario antes del anuncio, escalaron con rapidez. A finales de junio de 2026, ejemplares sin usar con fecha 2026 se ofrecen en el rango de 35,000–42,000 USD en plataformas internacionales (esto es aproximado; los precios en segunda mano fluctúan semana a semana, verifica en Chrono24 antes de tomar decisiones de compra). Las referencias vintage —1675, 16750, 16710— también registraron movimiento al alza.

El futuro inmediato del catálogo GMT apunta a una especulación bien fundamentada: Rolex registró una patente en 2022 para un bisel cerámico en rojo y negro. El “Coke” —rojo y negro, ausente del acero desde 2007, nunca producido en cerámica— es el nombre más mencionado en los grupos de coleccionistas del mundo.

Perspectiva LATAM

Para los coleccionistas latinoamericanos, el cierre del 126710BLRO es especialmente agrio. El reloj nunca fue fácil de conseguir en la región: los distribuidores autorizados de México, Colombia y Argentina manejaban listas de espera que en la práctica equivalían a años sin acceso. El MSRP oficial rondaba los 12,400 USD —verifica con distribuidores locales, es una cifra aproximada—; con IVA e impuestos de importación en México (16% IVA más arancel estimado de 15–20%), el costo real en distribuidor autorizado superaba los 16,000–17,000 USD. Quienes no podían esperar recurrían al mercado gris, donde el precio oscilaba entre 22,000 y 28,000 USD según año y condición.

Hoy, con la pieza discontinuada, el acceso es exclusivamente vía mercado secundario. Chrono24 tiene ejemplares desde aproximadamente 22,000 USD para piezas usadas hasta más de 40,000 para referencias recientes sin usar. La ventana del distribuidor autorizado se cerró. Lo que queda es el mercado abierto —con todo lo que eso implica en términos de autenticación y riesgo.

Setenta años después de que un piloto de Pan Am necesitara leer dos zonas horarias sobre el Atlántico, el reloj que nació de esa necesidad ya no se fabrica en acero con bisel rojo y azul. El tiempo tiene esa ironía: los objetos diseñados para medirlo terminan siendo, en su ausencia, la medida de algo más amplio. Cuánto puede valer una cosa. Cuánto puede durar una obsesión. Y por qué ciertos colores sobre una esfera de 40 milímetros siguen diciéndonos algo sobre quiénes somos.

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