Quien escribe «Nivada» en un buscador desde México encuentra dos catálogos que no tienen nada que ver entre sí. Uno es el de una casa suiza que vende cronógrafos mecánicos de varios cientos de dólares y que en los últimos años se ha vuelto una referencia entre coleccionistas jóvenes. El otro es el de una marca mexicana que vende relojes, en su mayoría de cuarzo y a precios mucho más accesibles, en las joyerías del país. Las dos son legítimas, las dos tienen derecho a ese nombre y ninguna advierte de la existencia de la otra.
Esa doble vida importa justo ahora porque la firma suiza acaba de ampliar con cinco referencias su colección Autochron, y porque es la primera vez que ORELO cubre la marca. Conviene entonces empezar por el principio, que está en Grenchen y termina, por caminos distintos, en Ciudad de México y en un taller suizo reabierto en 2020.

El nombre que se quedó en México
Los orígenes de la casa no están del todo documentados y las dos empresas que hoy usan el nombre los cuentan distinto. El sitio suizo se presenta como una manufactura «desde 1926» y este año celebra su centenario; el relato mexicano remonta la historia a una pequeña empresa familiar fundada en Grenchen en 1879 y sitúa en la década de 1920 el momento en que Jacob Schneider oficializó la marca como Wüllimann Schneider Nivada S.A. Ninguna de las dos versiones se apoya en fuentes primarias públicas.
Lo que sí está documentado es lo que vino después. En los años cincuenta, Nivada equipó a la expedición de la U.S. Navy en la Operación Deep Freeze I, durante el Año Geofísico Internacional, con un reloj antimagnético y resistente al agua que bautizó Antarctic. En los sesenta lanzó el Chronomaster, un cronógrafo de buceo de 200 metros cuya esfera llevaba las tres inscripciones que lo definieron, «Chronomaster, Aviator, Sea Diver», y que se produjo hasta finales de los setenta. Sobre la fecha exacta tampoco hay acuerdo: la historia oficial mexicana lo sitúa en 1963 y Guillaume Laidet, el empresario que relanzó la marca suiza, lo sitúa en 1961 y en colaboración con Croton, el distribuidor estadounidense de la firma.
Entonces llegó la crisis del cuarzo y Nivada dejó de operar. Ahí entra Holzer y Cía., la casa mexicana de joyería y relojes. La historia la contó en español Tiempo de Relojes en junio de 2020: los derechos de Nivada pertenecen a Andrés Holzer, presidente de la empresa, que compró la firma dormida después de haber distribuido marcas como Omega, y la marca ha estado presente en México como marca local durante unas tres décadas. Una consulta al registro de marcas del IMPI confirma que Nivada, Nivada Swiss y Nivada Grenchen están registradas en el país a nombre de Holzer y Cía. Con ese nombre, la empresa levantó un catálogo propio, con familias que no existen en Suiza, como Millionaire, Skymaster, Moonmaster, Rockefeller y Abyss Master, y en 2015 lanzó por su cuenta un cronógrafo de espíritu retro al que llamó, precisamente, Nivada Grenchen.

El resurgimiento suizo
En 2020, Laidet y Rémi Chabrat pusieron la marca a producir otra vez en Grenchen con movimientos Sellita. Según esa misma crónica de Tiempo de Relojes, Nivada Grenchen opera bajo licencia y como marca independiente, sin interacción directa con la empresa mexicana; los términos de la licencia no son públicos.
Es esa operación suiza la que ha vuelto a poner el nombre en el radar internacional, y lo ha hecho con un método claro: reeditar las piezas que dieron identidad a la casa. El Chronomaster volvió primero, junto al Antarctic; después llegaron el Depthmaster, el F77 de brazalete integrado y hasta una serie montada sobre calibres Valjoux 23 de época. El Autochron se sumó a esa lista en 2024, y es el único que no rescata un éxito comercial sino un experimento descartado: un cronógrafo que Nivada armó a finales de los setenta con esfera Singer, bisel giratorio graduado y escala taquimétrica, del que se hicieron menos de veinte ejemplares y que nunca llegó a las tiendas.

Cinco referencias nuevas
La ampliación de 2026 se construye sobre la misma caja de acero 316L de 38 milímetros que estrenó el modelo en 2024, con cristal de zafiro doble domo y 200 metros de resistencia al agua. La pieza que encabeza el grupo es el Autochron Orange Automatic, con esfera negra mate que degrada hacia un naranja intenso y un bisel de aluminio de 37 milímetros con 120 clics. Dentro trabaja el ETA Valjoux 7750 automático con fecha.
Las otras cuatro referencias son de meca-cuarzo, con calibre Seiko VK67, y llegan en cuatro configuraciones de esfera: panda, panda invertido, azul y naranja. La caja se mantiene en 38 milímetros y la mecánica del cronógrafo es real, con pulsadores que accionan un módulo mecánico sobre una base de cuarzo, que es la razón por la que la aguja del segundero del cronógrafo barre en lugar de saltar.
Conviene señalar dos aspectos que la nota de prensa no destaca. La primera es el grosor: la ficha oficial del automático declara 12.7 milímetros sin el cristal y 15.2 con él, una cifra alta para una caja de 38 milímetros que va a levantarse de la muñeca más de lo que sugieren las fotografías de estudio. La segunda son las 48 horas de reserva de marcha del 7750, correctas para el calibre pero modestas en 2026, cuando buena parte de la competencia en ese rango ya ofrece 60 o 70 horas.

Swiss made, pero no en todo el catálogo
Hay una distinción que conviene revisar antes de pagar. La ficha del Autochron automático lleva impresa la leyenda «Swiss made» sobre la línea del movimiento. La ficha del meca-cuarzo no la lleva, y su calibre es el Seiko VK67, de origen japonés. La denominación suiza exige, entre otros requisitos, que el movimiento sea suizo, de modo que un cronógrafo con calibre japonés no puede portarla por más que se diseñe, se ensamble y se garantice desde Suiza.
Eso no convierte al meca-cuarzo en un mal reloj; a 530 dólares, con caja de acero, zafiro doble domo, corona roscada y 200 metros, es una propuesta defendible. Pero el encabezado del carrito de la tienda muestra la frase «Swiss Made» de forma general, para todo el catálogo, y ahí es donde el comprador puede llevarse una idea equivocada de lo que está eligiendo.
Ficha técnica: Autochron Orange Automatic
| Referencias | 77004A10 (correa racing), 77004A45 (brazalete), 77004A27 (caucho Tropic) |
| Caja | Acero 316L cepillado vertical con detalles pulidos, 38 mm, 12.7 mm sin cristal (15.2 mm con cristal), 44.3 mm de asa a asa |
| Cristal | Zafiro doble domo con tratamiento antirreflejante |
| Esfera | Negra mate con degradado naranja, contadores beige, índices aplicados con material luminiscente |
| Bisel | Aluminio de 37 mm, 120 clics |
| Movimiento | ETA Valjoux 7750 automático, cronógrafo con fecha, 28,800 alt/h (4 Hz), 48 h de reserva de marcha |
| Funciones | Horas, minutos, segundero pequeño, cronógrafo de 60 s, contadores de 30 min y 12 h, fecha |
| Corona | Firmada, con el logotipo de escudo en relieve |
| Resistencia al agua | 200 m (20 ATM) |
| Correa | 20 mm; brazalete de acero de eslabones planos, correa racing negra o caucho Tropic naranja |
| Precio | 2,295 USD en correa; 2,495 USD en brazalete |

Ficha técnica: Autochron Meca-Quartz
| Caja | Acero 316L, 38 mm, 10.8 mm sin cristal, 44.3 mm de asa a asa |
| Cristal | Zafiro doble domo |
| Esfera | Negra texturizada, subesferas art déco, Super-LumiNova |
| Bisel | Aluminio estriado bidireccional con escala taquimétrica |
| Movimiento | Seiko VK67 meca-cuarzo con fecha, ±20 s/mes, pila de unos 3 años |
| Funciones | Horas, minutos, segundero pequeño, cronógrafo de 60 s, contadores de 30 min y 12 h, fecha |
| Corona | Roscada |
| Resistencia al agua | 200 m (20 ATM) |
| Correa | 20 mm; brazalete de acero, piel, caucho o correa racing |
| Precio | 530 USD en correa; 730 USD en brazalete |

Cómo comprar el Autochron desde México y España
El Autochron se vende directamente en nivadagrenchenofficial.com y las referencias nuevas están en preventa, con envíos programados para principios de septiembre. La tienda ofrece envío gratuito a partir de 200 dólares, dos años de garantía y devoluciones sin costo, pero los pedidos los completa un vendedor internacional, por lo que el comprador de la región asume los impuestos y aranceles de su país. En México, la suma del IVA y del arancel general puede acercarse al 36% sobre el precio en dólares, una estimación que conviene confirmar con la agencia aduanal antes de darla por buena; sobre 530 dólares, eso significa presupuestar cerca de 720 dólares antes de decidir. En España, dentro de la Unión Europea, la carga se limita al IVA. No se localizó un punto de venta autorizado de Nivada Grenchen en México, Colombia ni Argentina, así que la compra en línea es hoy la vía realista, y con ella viene lo que implica: garantía atendida desde Suiza y ningún mostrador al que llevar el reloj.
Queda entonces una precaución que no es sobre el reloj sino sobre el nombre. Conviene mirar el dominio y el movimiento declarado antes de pagar, porque en la región conviven dos empresas legítimas que llevan el mismo apellido y venden cosas distintas. El cronógrafo que rescata un prototipo descartado de los setenta y el catálogo mexicano que lleva décadas en las vitrinas del país no compiten entre sí; simplemente comparten una historia que se bifurcó hace cincuenta años y que casi nadie se ha molestado en explicar.





[…] En México, además, el nombre Nivada pertenece a Holzer y Cía., la casa mexicana de joyería y relojes, que vende bajo esa marca un catálogo propio, en su mayoría de cuarzo. Nivada Grenchen opera de forma independiente, por lo que los relojes Nivada que se encuentran en las joyerías del país no forman parte del catálogo suizo ni incluyen el F77. La historia completa está en el artículo que ORELO publicó en agosto sobre los Autochron. […]
[…] podría afectar también a otras marcas que usan calibres de la misma familia, como el VK67 del Nivada Grenchen Autochron de […]