La casa que cerró en 1996 vuelve con once referencias entre 2,900 y 6,700 dólares, en el nivel de entrada del grupo que Breitling construye desde 2023.
A las 10:35 de la mañana del 17 de diciembre de 1903, en las dunas de Kill Devil Hills, Carolina del Norte, Orville Wright soltó el cable que sujetaba el Flyer y recorrió unos 36 metros en doce segundos, con Wilbur corriendo junto al ala. John Daniels, voluntario del puesto de salvamento vecino, apretó el obturador de una cámara que los hermanos habían dejado enfocada sobre el riel de despegue. Esa fotografía es la que ilustra desde entonces el nacimiento de la aviación.
El otro instrumento que registró la hazaña está en una vitrina del National Air and Space Museum de Washington, con el número de inventario A19640054000: un cronómetro de bolsillo niquelado, con esfera blanca, numerales arábigos negros, un contador de minutos sobre el eje del segundero y la palabra «The Sun» escrita debajo en cursiva. Lo fabricó Gallet, una casa de La Chaux-de-Fonds que aquel diciembre llevaba setenta y siete años en funcionamiento.

Un cronómetro para carreras de caballos
«The Sun» no era un modelo de Gallet, sino la marca comercial del importador neoyorquino, y el instrumento tampoco se había diseñado para volar: era un cronómetro de carreras de caballos que la casa vendía desde la década de 1890, y sirvió aquel día porque cronometraba segundos con precisión suficiente.
Los registros estadounidenses documentan la presencia de Gallet en el país desde 1856, y en 1890 Jules Racine, nieto del fundador, estableció en Nueva York la firma que sería importadora exclusiva durante décadas. Para 1930, la revista del gremio, The Jewelers’ Circular, afirmaba que Gallet suministraba la mayor parte de los cronómetros utilizados en Estados Unidos.

El Flying Officer y la liquidación
A finales de los años treinta, Gallet lanzó el Multichron Regulator y la versión estanca del Multichron, con una caja clamshell de dos piezas atornillada por el pie de las asas que la casa anunció en Estados Unidos como el primer instrumento de su clase en el país. En 1939 llegó el modelo que hoy sostiene el relanzamiento: el Flying Officer, un cronógrafo de pulsera con un anillo de ciudades ordenadas por huso horario en el borde de la esfera. Aquellas ciudades no eran destinos turísticos, sino puntos de repostaje para tripulaciones que empezaban a encadenar escalas intercontinentales. Un ejemplar temprano de ese reloj llegó a manos del entonces senador Harry S. Truman, obsequio de su secretario Victor R. Messall y del abogado Paul Nachtman, y sigue siendo el reloj más documentado de la marca.
Lo que vino después es la historia conocida de muchas marcas de la relojería suiza. Gallet encargaba sus calibres a Excelsior Park y, en menor medida, a Venus y Valjoux; el cuarzo se llevó por delante ese modelo de negocio entre los años setenta y ochenta. La familia dejó de ser propietaria en 1994; la marca pasó a otras manos suizas y terminó liquidándose en 1996 tras varios intentos de reflote, según reconstruye Forbes España. Breitling la compró a principios de 2025.

La compra de nombres históricos
Breitling adquirió Universal Genève a finales de 2023 y la relanzó en abril de 2026 con el Polerouter como eje, en un rango que arranca alrededor de los 15,000 francos. La marca matriz ocupa la franja intermedia, aproximadamente entre 5,500 y 30,000. Gallet cierra el esquema por abajo, entre 2,500 y 5,900 francos. Un solo dueño, tres pisos de precio y dos nombres históricos rescatados en menos de tres años.
Crear una marca desde cero implica construir credibilidad a través del producto y el tiempo. La adquisición de un nombre establecido incluye un archivo e historia, modelos rápidamente reconocibles por los coleccionistas y una comunidad que los ha mantenido vigentes durante décadas en foros y subastas. Gallet regresa con todo esto, incluyendo la historia de un cronómetro que registró un momento decisivo en la aviación y que hoy está en el Smithsonian, y la de un reloj que llevó un presidente de Estados Unidos, algo que ninguna marca nueva podría presumir.

El título que la marca ya no reclama
Durante años circuló la idea de que Gallet era la casa relojera más antigua del mundo. La afirmación se apoyaba en que Humbertus Gallet obtuvo la ciudadanía ginebrina en 1466 y en la tradición oral familiar de relojeros y orfebres; sin embargo, no sobrevive una sola pieza atribuible a esos antepasados, y la continuidad documentada empieza en 1826, año que la marca relanzada establece como fecha de fundación. A partir de ello, Gallet queda por detrás de Vacheron Constantin (1755), Girard-Perregaux (1791) y Bovet (1822).
Once referencias, cuatro colecciones
El catálogo del lanzamiento consta de once relojes en cuatro líneas. El Flying Officer de 40 mm llega en versión de tres agujas, con el calibre Gallet 17 sobre base Sellita SW200, y en versión cronógrafo con el Gallet 23 sobre base Sellita SW510. El Multichron Pilot mide 42 mm y monta un bisel bidireccional de 12 horas con escala telemétrica; el Multichron Sport se queda en 41 mm, con bisel fijo y escala taquimétrica. Los tres comparten calibre, 100 metros de estanqueidad, fondo macizo y asas de 20 mm con barras de liberación rápida, de modo que cualquier correa de la casa encaja en cualquier reloj.

Los Gallet Classics van aparte: tres cronógrafos de cuerda manual de 38 mm con el calibre B09 de manufactura Breitling, certificado por el COSC y con 70 horas de reserva de marcha, que reinterpretan el Multichron Yachting Big Eye, el Multichron 45 y el Silverlight. Son los únicos con fondo de zafiro y sin una base Sellita debajo.

«Cuando hablo de accesibilidad del producto, no me refiero solo al precio. También a que tenemos 11 referencias», dijo Georges Kern durante la presentación en Ginebra, en declaraciones recogidas por Forbes España. La simplificación es real y se nota en el uso: una sola medida de asa, un solo precio para cada tipo de reloj y correas intercambiables entre todos los modelos.
Un cronógrafo de 4,400 dólares con movimiento Sellita compite de frente con Tudor y Longines, que a ese precio ofrecen calibres exclusivos o certificación de cronómetro, y Forbes España sitúa a esas dos marcas, junto con TAG Heuer, como el objetivo declarado del grupo. Los Classics defienden mejor su cifra: según el mismo cotejo, un B09 certificado a 6,700 dólares cuesta menos que el Breitling que monta ese movimiento.

Distribución en España y América Latina
Gallet no abrió una red de tiendas propias: se apoya en la de Breitling, a través de unos 160 puntos de venta; 90 de ellos son boutiques de la marca matriz, además de una tienda en línea. De ese total de tiendas, 85 están en Europa y 45 se reparten entre Canadá, Estados Unidos y México.
Ficha técnica · Gallet, colecciones 2026
| Colecciones | Flying Officer, Multichron Pilot, Multichron Sport, Gallet Classics |
| Referencias | 11 relojes |
| Caja | Acero. 40 mm (Flying Officer), 42 mm (Multichron Pilot), 41 mm (Multichron Sport), 38 mm (Classics) |
| Estanqueidad | 100 m en las tres colecciones contemporáneas |
| Movimiento cronógrafo | Gallet 23, automático, base Sellita SW510, reserva aprox. 65 h |
| Movimiento tres agujas | Gallet 17, automático, base Sellita SW200, reserva aprox. 38 h |
| Movimiento Classics | Breitling B09, cuerda manual de manufactura, certificado COSC, 70 h de reserva |
| Fondo de caja | Macizo en las contemporáneas, de zafiro en los Classics |
| Correas | Asas de 20 mm en toda la gama, barras de liberación rápida, piel, caucho, tela y field |
| Precios (USD) | 2,900 Flying Officer automático · 4,400 cronógrafos · 6,700 Classics · +200 en brazalete |
| Precios (España) | 2,600 € · de 4,100 a 4,300 € · 6,100 € · correas adicionales 90 € |
| Distribución | Unos 160 puntos de venta, 90 de ellos boutiques Breitling. |
| Disponibilidad | Desde el 3 de septiembre de 2026 |




